Terremoto en Panamá Hoy: Obispos Dicen No Están Solos a Familias Damnificadas

La familia Escobar ya no tenía casa cuando el arzobispo José Domingo Ulloa se sentó con ellos en Los Santos. Habían perdido su hogar en el terremoto del 9 de octubre, que dejó a más de 27.000 personas con daños reportados en sus viviendas en Panamá. Ulloa los miró y les dijo lo único que en ese momento podía sostenerse con las manos vacías: que no estaban solos.
La visita ocurrió el 28 de octubre, casi tres semanas después del sismo, y fue reportada ese día por el servicio de noticias ADN de CELAM, desde la oficina de prensa de los obispos panameños. Ulloa viajó con el obispo de Chitré, Rafael Valdivieso, y recorrieron seis localidades de Los Santos y Herrera: La Colorada, Chupa, Macaracas, Llano de Piedra, Los Pozos y La Villa de Los Santos.
No era una visita protocolaria. Iban a acompañar a familias que habían perdido sus casas, a rezar con ellas y a escuchar, en el lugar mismo donde el suelo se había movido, qué necesitaban para volver a empezar.
«No están solos. Dios no los ha abandonado y nosotros tampoco».
— Arzobispo José Domingo Ulloa, a la familia Escobar
Las palabras de Ulloa a la familia Escobar, recogidas por la oficina de prensa de los obispos, fueron directas y breves. Después rezó en voz alta por esa familia, nombrando lo que habían perdido sin rodeos ni discursos largos.
«Señor Jesús, mira con ternura a esta familia. Tú conoces sus lágrimas, sus preocupaciones y todo lo que han perdido».
— Arzobispo José Domingo Ulloa, en oración con la familia Escobar
Terremoto en Panamá: qué pasó el 9 de octubre de 2026
El terremoto, de magnitud 7,5, golpeó Panamá el 9 de octubre de 2026, con epicentro cerca de Tonosí, en el sur del país. Una persona murió y 27 resultaron heridas, según el reporte de la División Interamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día del 22 y 23 de octubre. Los daños fueron peores en Los Santos, Herrera, Veraguas y Coclé, donde muchas familias perdieron sus viviendas o quedaron en refugios temporales.
La magnitud del daño se fue conociendo por partes. En una actualización del 17 de octubre, el Sistema Nacional de Protección Civil de Panamá, Sinaproc, informó a través de reportes de medios que más de 27.000 personas habían reportado daños en sus viviendas.
Se registraron más de 200 réplicas después del sismo principal, y el miedo a otro temblor cambió la vida cotidiana de mucha gente. Algunos residentes de la ciudad de Panamá durmieron en estacionamientos y pasillos de centros comerciales por temor a nuevas sacudidas, según contó el pastor José Smith, presidente de la Unión de Panamá, a la División Interamericana.
«Aunque la tierra se estremezca, el Señor estará con nosotros».
— Pastor José Smith, presidente de la Unión de Panamá, citando el Salmo 46:1-2
Smith dijo que a los miembros se les estuvo recordando que debían mantener la calma, citando el Salmo 46:1-2. También aseguró que la Iglesia Adventista estaba allí para servir y apoyar a las familias afectadas, en un momento en que la calma era tan necesaria como la ayuda material.
ADRA Panamá: alimentos, agua y colchones para las familias damnificadas
La Iglesia Adventista, a través de ADRA Panamá, movilizó voluntarios y centros de acopio en cada campo local de la iglesia. La ayuda incluía alimentos, agua potable, productos de higiene, ropa y colchones, lo básico para pasar las primeras noches cuando una casa ya no se puede habitar.
Alrededor de 10 iglesias y decenas de familias adventistas resultaron afectadas, según el reporte de la División Interamericana. Smith dijo que al menos 86 familias cuyas viviendas sufrieron daños recibirían ayuda. El director de ADRA Panamá, Ennar Arriojas, coordinó la respuesta con los directores locales de ADRA y de los ministerios juveniles.
La ayuda material no devolvía una casa, pero sostenía la esperanza de una noche a otra.
La visita de Panamá se suma a otras escenas recientes en las que obispos latinoamericanos acompañaron a comunidades golpeadas, como el pedido del obispo de Tibú de garantías por escrito para las misiones humanitarias en el Catatumbo. El panorama más amplio aparece en el recuento de los países de América Latina donde más se persigue a los cristianos en 2026.
Qué queda por reconstruir en Los Santos y Herrera
La visita del 28 de octubre no cerró la historia del terremoto, porque las casas no se reconstruyen con una visita. Las familias de Los Santos y Herrera siguen necesitando techo, y la pregunta que queda es cómo pasarán del refugio temporal a una vivienda segura. Ulloa dejó una palabra que las familias pueden repetir cuando vuelva el miedo: no están solas.
En ese sentido, la reconstrucción será la prueba larga de lo que se dijo en voz alta el 28 de octubre. Cada casa que se levante de nuevo dirá si el acompañamiento de ese día fue solo una visita o el comienzo de algo más duradero.
El trabajo compartido entre iglesias también se ve en otros lugares de la región, como la traducción de la Biblia a la lengua de señas en Paraguay, en guaraní y castellano, con la comunidad sorda al frente. Y la dureza que puede enfrentar una comunidad aparece en la situación de Nicaragua, con procesiones prohibidas y religiosos expulsados.
La familia Escobar todavía no sabe cuándo volverá a tener una casa como la que perdió, ni qué forma tendrá la ayuda que llegue en las próximas semanas. Lo que sí sabe es que alguien fue a verla, y la próxima visita y la primera pared levantada de nuevo dirán si esa promesa se cumple casa por casa.
Preguntas frecuentes
El terremoto ocurrió el 9 de octubre de 2026, con magnitud 7,5 y epicentro cerca de Tonosí. La visita de los obispos fue el 28 de octubre, casi tres semanas después, no el día del sismo.
El arzobispo José Domingo Ulloa dijo a la familia Escobar: «No están solos. Dios no los ha abandonado y nosotros tampoco», y rezó por esa familia en su visita a Los Santos.
Según una actualización del 17 de octubre del Sinaproc, más de 27.000 personas reportaron daños en sus viviendas. Una persona murió y 27 resultaron heridas, según el reporte adventista.
ADRA Panamá movilizó voluntarios y centros de acopio con alimentos, agua potable, productos de higiene, ropa y colchones. Al menos 86 familias con viviendas dañadas recibirían ayuda, según el pastor José Smith.
El arzobispo Ulloa y el obispo Rafael Valdivieso visitaron La Colorada, Chupa, Macaracas, Llano de Piedra, Los Pozos y La Villa de Los Santos, en Los Santos y Herrera.
🔔 Don't Miss the Next Story!
Get breaking Christian news on your phone before everyone else — allow notifications when prompted, or join our newsletter below!
But the most surprising part of this story is yet to come — keep reading.
🙏 Have a Testimony to Share?
Has God done something amazing in your life? Or want us to cover a specific story? Send your testimony or story request via WhatsApp — your story could encourage thousands!
💬 Comments
Share your thoughts below. Be kind and respectful. If this story touched you, let us know in the comments!